miércoles, 15 de julio de 2009

Los apellidos de El Real de San Vicente. Díaz de Llorente, 3

PARTIDA DE BAUTISMO DE JUAN DÍAZ DE LLORENTE JIMÉNEZ
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En la Villa del Real, en primero día del mes de Septiembre de Mil y Seisz.ºs y ocho años,
Yo, el Liz.º Domingo Muñoz, Cura Teniente en dicha Villa,
Babtizé a Joan, hijo legítimo de Joan Díaz de Lorente y de María Ximénez, su muger.
El qual Baptizado nazió a veinte y dos días de el mes de Agosto de dicho año.
Fueron sus Padrinos:
Joan Moreno de Nicasio y María Díaz, su muger.
Todos Vecinos desta Villa.
Adbertíles el parentesco espiritual y demás obligaciones.
Y lo firmé.
Domingo Muñoz
(La fecha correcta de esta partida es el 1 de septiembre de 1678).
PARTIDA DE MATRIMONIO DE JUAN DÍAZ DE LLORENTE JIMÉNEZ
Y
ANA DÍAZ DÍAZ
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En la Villa del Real de San Vizente, en treze días del mes de Maio de Mil Setez.ºs y Tres años,
Yo, el Lizd.º Franc.º Sánchez, Cura Thent.e en dicha Villa,
Aviendo prezedido las tres Canónicas Moniziones que dispone el Sagrado Concilio de Trento, y no aviendo resultado Ympt.º alguno,
Desposé por palabras de presente que hazen verdadero matrimonio y Juntamente velé a
Juan Díaz de Lorente, hijo Lexm.º de Juan Díaz de Lorente y de María Ximénez, con
Ana Díaz, hija Lexm.ª de Bartm.é Díaz y de Ana Díaz, sus Pad.es, difuntos.
Vez.ºs todos desta Villa.
Fueron testigos:
Mig.l Marn. y Viz.e Sánchez y Pedro Muñoz de Segundo.
Fueron examinados en la Doctrina Cristiana, confesaron y comulgaron.
Y porque conste, lo firmé.
Franc.º Sánchez
Hijos de Juan Díaz de Llorente Jiménez y de Ana Díaz Díaz:
Cosme, nacido el día 27 de septiembre de 1717. Se casó con Jerónima
Martín – Bermejo Martín.
Juan. Se casó con María Moreno de Benito Gómez – Montero, hija de Sebastián y Catalina. Hijos:
Sebastián Julián, nacido el día 5 de febrero de 1731.
Gregoria. Se casó con Felipe Moreno de Benito Martín – Montesinos.
Zacarías. Se casó con Lucía Díaz – Moreno. Hijos:
Josefa, nacida el día 20 de febrero de 1769.
Agustina, nacida el día 15 de enero de 1774.
(Juan Díaz de Llorente Díaz era cofrade del Santísimo Sacramento en el año 1756).
(En el Libro 4º de la Cofradía de Ánimas, 1722 – 1778, se lee: María Moreno de Benito; Zacarías de Llorente, su hijo. Juan Díaz Llorente. Y más adelante: Gregoria Díaz Llorente, mujer de Felipe Moreno de Benito [Se trata Gregoria Díaz Llorente Moreno de Benito, hija de Juan y María] ).
Francisco. Se casó con Ana Gómez. Murió el día 11 de septiembre de 1675.
Su mujer, Ana Gómez, murió el día 30 de enero de 1679.
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Juan Díaz de Llorente Jiménez era conocido como “El Menor en días”, para diferenciarlo de su padre, que también se llamaba Juan Díaz de Llorente.
Fue protagonista del hecho acaecido en el Convento del Piélago el día 3 de abril de 1701, y que fue considerado milagroso en su tiempo.
Matías Gómez de Morales, escribano de Hinojosa de San Vicente, hace un relato pormenorizado de este hecho:
NOTAS QUE MATÍAS GÓMEZ DE MORALES ESCRIBIÓ EN HINOJOSA DE SAN VICENTE EN EL AÑO 1773 SOBRE LA HISTORIA DE LA SIERRA DE SAN VICENTE Y QUE HACEN REFERENCIA A JUAN DÍAZ DE LLORENTE JIMÉNEZ, “EL MENOR EN DÍAS”.
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IV. En el día tres de abril de 1701, a las tres de la tarde, habiendo llevado a la Yglesia de este Real Convento a esta Soberana Reina de los Ángeles desde la Villa del Real, en donde la habían llevado para decirle su Misa y Sermón según la costumbre y voto que la tenían hecho, sucedió que hallándose
Juan Díaz de Llorente el menor en días, mozo soltero, vecino de la dicha Villa, arrimado a uno de los pilares de la puerta principal de este Real Convento con una escopeta cargada de pólvora y una bala rasa, prevención que traía hecha de los montes que circundan a este sitio, por hacer la salva a esta Santa Ymagen del Piélago, a quien invocó con toda devoción, disparó dicha escopeta y, reventándose toda por la recámara y haciéndose pedazos el cañón, caja y llave, recibió todo el golpe en la cara y brazo siniestro, volando todos los fragmentos por el aire, volvieron a caer a los pies del dicho Juan Díaz de Llorente, el cañón dividido en dos piezas, con la vaqueta, sacatrapos, tornillos y llaves, sólo quedó éste con la coz y vid de dicha escopeta, sin causar daño alguno al crecido concurso de gentes que en su compañía se hallaban.
Y viendo todos los circunstantes que el citado Juan cayó mortalmente al suelo y que de sí hechaba fuego por cara y manos, empezaron a clamar a esta Emperatriz de los Ángeles, María Santísima, para que socorriese a quien tanto lo necesitaba, y haciendo éste interiormente lo mismo por creerse mortal, movido de lo ocurrido y de los muchos dolores que tenía, y en especial en la cara y mano izquierda, que fue la que recibió el golpe del tiro y pedazo de cañón.
Lleváronle a la Yglesia de este Real Convento, en donde estaban los Religiosos cantando en Comunidad con suma reverencia a esta Soberana Reina la antífona REGINA CALI LITARE, a quien la llevaron a encomendar, y en el interin que dieron las providencias correspondientes para que el Cirujano de la Comunidad, que a aquella sazón lo era el P. Fr. Gabriel de San Rafael, con beneplácito de su P. Prior, venía a curarle y registrar las heridas que todos suponían la más inferior que fuese causa de su muerte.
Y como en este intermedio ni legos seculares ni Eclesiásticos cesasen el pedir a
Nª Sª de los Ángeles por la salud de este hombre, cuando el citado P. Cirujano llegó a dicha Yglesia a ver , reconocer y registrar a este herido, le halló libre y sin lesión alguna, si sólo una pequeña herida en el dedo índice de la mano izquierda, para muestra y señal de esta milagrosa curación, por lo que todos, bajo de juramento, declararon que a no haber sido milagrosamente por intercesión de esta Santa Ymagen, era preciso haber muerto en este lance el citado
Juan Díaz de Llorente, quien por memoria de tan patente maravilla ofreció a esta Soberana Reina la escopeta y pedazos de cañón y demás fragmentos según quedaron despedazados.
Todo lo cual consta más por extenso de los testimonios auténticos de los Escribanos que se hallaron presentes, que lo fueron:
Manuel de Oliveros y José Sánchez, Escribanos respectivamente de las Villas del Real y de ésta de la Hinojosa, los cuales se custodian en el Archivo de dicho Convento, con otros muchos que, por no hacer voluminosa esta obra no los inscribo aquí, y baste sólo el decir haberlos visto con lo demás que refiero.
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